Teléfono steampunk

No lo dudes: lo pongas donde lo pongas, da igual que sea sobre una mesa, en el escritorio o en la pared, un teléfono steampunk llamará siempre la atención. En la decoración, como en todo, el éxito radica en los pequeños detalles.

Si no sabes muy bien de que te estamos hablando, quizá sea porque eres muy joven, una de esas personas que prácticamente han nacido con el móvil incrustado en la mano y que cree que el teléfono fijo sólo sirve para contratar la línea de Internet.

En cualquier caso, si te gusta el estilo steampunk, admira estas preciosas máquinas y luego sigue leyendo.

Redescubre el teléfono

Como ya sabes el movimiento steampunk hunde sus raíces en la revolución industrial que coincidió en el tiempo con la época victoriana. El teléfono es uno de los maravillosos inventos de aquel tiempo. Si practicas cosplay seguro que no eres capaz de imaginar a un personaje steampunk que no utilizase el teléfono.

Pero el teléfono, tal y como lo conocemos ahora, no tiene mucho que ver con los teléfonos originales. Ahora es casi una prolongación nuestra, nos mantiene comunicados las veinticuatro horas del día estemos donde estemos, podemos leer en él, hacer la compra, utilizarlo como reloj y como despertador, hacer fotografías, videos, o simplemente perdernos por Internet. La verdad es que todos le dedicamos una buena parte de nuestro tiempo.

Sin embargo, en sus comienzos, el teléfono era sencilla y llanamente una forma de comunicarse mediante la voz con gente que estaba en otros lugares. Su movilidad se reducía a la longitud del cable, lo cual no daba para mucho.

Los primeros teléfonos eran muy simples: una caja de madera con un micrófono, un auricular y una manivela. Simplificando mucho se podría decir que la función de la manivela era la de pedir línea para hacer la llamada, ya que los primeros aparatos no tenían disco ni ninguna otra forma de marcar números. Curioso, ¿verdad?

Déjate seducir por un teléfono steampunk

Si ya has decidido comprar un teléfono steampunk, has dado el primer paso. Ahora tienes que dar el segundo: elegir el que más se adapte a tu estilo y a tus preferencias. Como ya has visto la oferta es muy variada, así que vamos a intentar simplificar y poner un poco de orden. Podemos clasificar los teléfonos en tres grupos básicos: los meramente decorativos, los que sólo realizan llamadas y los que traen incorporadas funciones extras.

Teléfono decorativo

Si nunca utilizas el teléfono fijo y tan sólo quieres poner un toque especial en una habitación, entonces lo mejor para ti es un teléfono que sólo sea decorativo. Si tienes la oportunidad de conseguir un auténtico teléfono de finales del siglo XIX o principios del XX estupendo. Pero si no puedes, no te preocupes: aquí puedes encontrar magníficas imitaciones hechas de madera y metal o de resina pintada, que a simple vista le darán el mismo encanto al conjunto.

Teléfono básico

¿Te imaginas la cara de tus amigos cuando te vean utilizar ese antiguo teléfono para llamar? Sólo eso, llamar y recibir llamadas. Pero con el encanto de ese viejo aparato de sobremesa de madera y latón. O mejor, con ese modelo vertical aún más antiguo, que llevaba el micrófono en la parte superior y el auricular (con forma de pequeña bocina) colgando en uno de los lados. 

Teléfono con funciones extras

Podríamos decir que este es el teléfono más representativo del estilo steampunk. Una máquina realizada en madera, metal y cuero, con un diseño clásico y elegante, que además tiene incorporada una pequeña pantalla, botones retroiluminados, todas las funciones de un teléfono actual (hora, identificación de llamada, manos libres, memoria, distintos tonos de llamada, control de volumen…) y un acabado lleno de detalles metálicos. Victoriano y futurista al mismo tiempo. ¿Se puede pedir más?

¿Sabías qué…?

Aunque durante más de un siglo se le atribuyó a Alexander Graham Bell la invención del teléfono, lo cierto es que el verdadero inventor fue Antonio Santi Giuseppe Meucci, un italiano natural de Florencia que había emigrado a Estados Unidos. El invento surgió como respuesta a la necesidad de Meucci de comunicarse desde su oficina con su esposa, inmovilizada por una enfermedad en el dormitorio de su casa.

El ingeniero florentino creó su máquina en 1854 y la bautizó como “teletrófono”, aunque no pudo patentarlo por falta de dinero. En 1860 ofreció su invento a la Western Union Telegraph Company, pero recibió una respuesta negativa. Años más tarde, en 1876, Bell registró la patente del teléfono.

Investigaciones posteriores demostraron que la Western Union y algunos empleados de la oficina de patentes ayudaron a Bell a apropiarse del invento del italiano, que murió sin dinero ni reconocimiento. Finalmente, en el año 2002, se publicó una resolución en el Boletín Oficial de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos en la que se reconoce la autoría de Meucci.

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