¿Qué es el steampunk?

Esa es la sencilla pregunta que se hace todo el que escucha por primera vez la palabra steampunk. Sin embargo responder a esa cuestión es algo mucho más complicado y encontrarás respuestas de todo tipo.

Algunos, en un afán digno de mejor causa, te lo explicarán con un montón de palabras grandilocuentes y te hablarán de ucronía, distopía, teratología, contracultura, espiritualidad… Otros querrán reducirlo a algo muy simple calificándolo de moda pasajera, de tribu urbana o de subcultura.

El steampunk es todo eso y mucho más. Sobre y por encima de todo es fascinante, es el triunfo de la imaginación y la creatividad, el estallido de una corriente literaria que ha rebasado su ámbito y que ahora se ha convertido en un estilo de vida, quizá un poco excéntrico, que está presente en los cómics, en el cine, en la pintura, en la música, en la arquitectura, en la ropa, en los muebles, en los ordenadores y hasta en los coches.

Si tuviéramos que resumir algo tan complejo en pocas palabras se podría decir que es un movimiento artístico contagioso e imparable.

La corriente literaria steampunk

Esta corriente es una rama de la ciencia ficción que se desarrolló en la década de los ochenta del pasado siglo. Al igual que el resto del género de ciencia ficción, el steampunk nos describe escenarios futuristas pero que suelen estar situados en la época victoriana de Inglaterra. En ese pasado-futuro alternativo el progreso científico ha dado un salto gigantesco, pero ha seguido unos derroteros diferentes a los reales.

En el universo steampunk toda la tecnología, incluso la robótica, se basa en el vapor (con algunos pequeños toques de electricidad) y ahí radica una de sus diferencias con el resto de las corrientes de ciencia ficción.

La otra gran peculiaridad del género es el enfoque que se le da a la ciencia y a la tecnología, similar al que tenía en las obras del siglo XIX. Aquí se las vuelve a percibir como aliadas que nos ayudarán a conseguir nuestras metas, a diferencia de la visión sombría y de rechazo que está más en boga en el resto del género.

¿Quién inventó el término steampunk?

Algunos libros publicados en las décadas anteriores se clasifican ahora como las primeras obras de este género, pero lo cierto es que tanto el término como el concepto que lo define no surgieron hasta la década de los ochenta. En concreto le debemos el nombre al autor Kevin Wayne Jeter, que lo mencionó por primera vez en una carta dirigida a la revista estadounidense de ciencia ficción Locus en abril de 1987.

En la carta Jeter opina que el género de fantasías victorianas sobre las que escriben James Blaylock, Tim Power y él mismo, puede ser un gran éxito si consiguen dar con un término adecuado que las englobe y que esté basado en la tecnología de la época, y el sugiere “steampunk”.

¿Qué significa steampunk?

El término steampunk está formado por dos palabras inglesas: “steam”, que significa vapor, y “punk”, que en este caso no hace referencia al conocido movimiento musical sino que se podría traducir como crítica o contracultura. Es decir, que el steampunk representa una crítica hacia la sociedad actual y lo hace volviendo atrás en el tiempo, a la época del vapor.

Pero no se trata sólo de tecnología. El movimiento busca potenciar algunos valores de aquella época a los que ahora se les da menos importancia, como la educación, la artesanía, la pasión por el conocimiento, y resaltar el valor del individuo frente a una sociedad uniforme y masificada.

Las fuentes del steampunk

A pesar de haber nacido en el siglo XX el steampunk hunde sus raíces en el siglo anterior. Algunas influencias son evidentes, como la de Julio Verne con obras como Veinte mil leguas de viaje submarino, La isla misteriosa, De la Tierra a la Luna, Una ciudad flotante, Robur el conquistador y tantas otras. De hecho a los seguidores del género se les ha llegado a denominar como “los nietos nostálgicos de Julio Verne”.

Otro autor al que se le reconoce un gran peso en el movimiento steampunk es Herbert George Wells (que solía firmar sus libros como H. G. Wells) con obras como La máquina del tiempo, La guerra de los mundos y La isla del doctor Moreau.

Pero el steampunk también ha recibido el influjo de otros escritores que le han enriquecido con notas de romanticismo, fantasía y aventura. Citemos por ejemplo a Mary Shelley con Frankenstein, y Arthur Conan Doyle con las novelas de Sherlock Holmes y las aventuras del profesor Challenger.

¿Cómo es la estética steampunk?

Teniendo en cuenta la época y la tecnología a las que hace referencia, hay una serie de materiales básicos con los que se realizan la mayor parte de los objetos steampunk: madera, cobre, latón, cuero, vidrio, remaches y engranajes siempre están presentes. Puedes encontrar a la venta todo tipo de objetos con esa estética, pero los más apasionados prefieren transformar los que ya poseen y darles una apariencia retro.

¿Cómo es la moda steampunk?

La ropa steampunk parte de la base de la moda victoriana y eduardiana: corsés, polisones, miriñaques, largos abrigos, encajes, sombreros… Todo ello se adereza con piezas metálicas, engranajes, antiguas gafas de aviador, brazos robóticos, relojes… Tan sólo hay que elegir un personaje del universo steampunk y darle un toque personal.

Movimientos que confluyen con el steampunk

La estética y la moda steampunk son tan sugestivas y, a la vez, tan libres que otros movimientos (como los góticos, por ejemplo, e incluso algunos rockeros) se han sentido atraídos por ellas y a menudo las comparten. Se produce así un interesante intercambio, en el que algunas veces no resulta sencillo diferenciar a unos de otros.

Si hablamos de decoración, los amantes del vintage encuentran en el steampunk una fuente inagotable de ideas y objetos singulares.

¿Por qué arrasa el steampunk?

Es evidente que son muchos los factores que están contribuyendo al éxito creciente del steampunk pero, en nuestra opinión, los más influyentes son dos aspectos de una misma cuestión: el triunfo de la individualidad.

Por una parte en el steampunk se sostiene que cualquier cosa (máquina, ropa o mueble) puede convertirse en una obra de arte y se valora por encima de todo el trabajo de artesanía que lo convierte en algo único, el “hágaselo usted mismo” (el famoso do yourself de los anglosajones).

Por otra parte la libertad de elección es otro de los imanes de este movimiento. No existen reglas estrictas que te digan como debes vestir o que tienes que hacer. Por el contrario, lo más importante es que reflejes tu propia personalidad: sea cual sea el estilo o la alternativa que elijas, en el universo steampunk se considera adecuado, al menos de momento. Lamentablemente ya han surgido “estudiosos” del género empeñados en dictar cátedra y en dictaminar lo que es aceptable y lo que no lo es. Está visto que en cualquier ámbito en el que triunfa la libertad, siempre surgen personajes empeñados en cercenarla con cualquier excusa.

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